Calculadora de Interés Compuesto
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El interés compuesto es el concepto matemático más importante de las finanzas personales, y también el más subestimado. La intuición de la que parte casi todo el mundo es lineal: si ahorras un euro al año durante cuarenta años, tienes cuarenta euros. La realidad es que esos cuarenta euros, si obtienen aunque sea una rentabilidad modesta por el camino, se convierten en un múltiplo de lo que aportaste. Las ganancias empiezan a generar sus propias ganancias, y la curva se dobla con fuerza hacia arriba en torno al año quince.
Esta calculadora muestra esa curva. Introduce un importe inicial, una rentabilidad anual objetivo, un horizonte temporal y cuánto puedes añadir cada mes. El resultado es tu saldo previsto al final del periodo junto con el reparto entre lo que has aportado y lo que ha hecho el mercado por ti. El gráfico deja la relación a la vista. En los primeros años las dos líneas van casi pegadas porque dominan las aportaciones. Más tarde se separan porque el interés compuesto toma el mando.
Unas cuantas reglas prácticas ayudan a calibrar las expectativas. La rentabilidad histórica a largo plazo de un índice bursátil amplio ha rondado el 10 por ciento antes de inflación, o cerca del 7 por ciento después. Las carteras de bonos rinden menos, quizá del 4 al 5 por ciento. Una mezcla diversificada suele situarse entre esas cifras. El veinte por ciento no es una rentabilidad real a largo plazo, por mucho que lo muestre un trimestre o un año. Elige una tasa que puedas defender con décadas de datos y ajusta tus expectativas a partir de ahí.
Frequently asked questions
Es el interés que se gana tanto sobre tu capital inicial como sobre los intereses que ya has acumulado. En cada periodo de capitalización, el nuevo interés se suma al saldo, y el interés del periodo siguiente se calcula sobre el saldo mayor. A lo largo de plazos largos, este efecto bola de nieve domina el resultado.
Por qué el interés compuesto parece lento al principio y luego rápido
En el primer año, un saldo de 10.000 € al 7 por ciento genera 700 €. Nada que cambie tu vida. En el décimo año, con aportaciones mensuales constantes, esa misma configuración puede estar generando cerca de 3.000 € al año solo de intereses. Hacia el año veinte, los intereses anuales pueden superar tu aportación anual, el momento en que tu dinero trabaja de verdad más que tú. Hacia el año treinta, solo los intereses pueden multiplicar varias veces el capital aportado.
La fórmula abreviada más conocida es la regla del 72. Divide 72 entre tu rentabilidad anual y obtienes el número aproximado de años que tarda el dinero en duplicarse. Al 6 por ciento tarda 12 años. Al 8 por ciento, 9 años. Al 10 por ciento, algo más de 7 años. La regla es aproximada, pero suficiente para hacer cuentas rápidas de cabeza.
La variable más importante con diferencia
El tiempo. No la rentabilidad, ni la aportación. El tiempo. Una persona de 25 años que ahorra 200 € al mes durante 10 años y luego para, sin más aportaciones, suele acabar con más dinero a los 65 que alguien que espera hasta los 35 y luego ahorra 200 € al mes durante 30 años seguidos. La razón es la década adicional de interés compuesto sobre el capital temprano.
Por eso también el coste de esperar es tan alto. Cada año que pospones el ahorro no es solo un año de aportaciones perdidas. Es un año menos de interés compuesto sobre cada euro que llegues a ahorrar. La calculadora lo deja a la vista. Calcúlala con un horizonte de 30 años y luego con uno de 25, manteniendo todo lo demás igual. El retraso de cinco años puede costarte un tercio o más de tu saldo final.
Inflación y rentabilidad real
La cifra que muestra esta calculadora es nominal. No tiene en cuenta la inflación, que erosiona de forma constante lo que puede comprar cada euro. Para estimar cuánto vale tu saldo futuro en poder adquisitivo de hoy, pasa el resultado por la calculadora de inflación con tu tasa media de inflación prevista. Para decidir si vas bien encaminado hacia un objetivo de jubilación, la rentabilidad real es la cifra que importa.
Una disciplina habitual es usar una rentabilidad real objetivo del 4 al 5 por ciento para planificar. Eso incorpora un margen frente tanto a rentabilidades de mercado más bajas de lo esperado como a una inflación más alta de lo previsto. También implica que aportas más, que es la variable que de verdad controlas.
Elegir datos que se ajusten a la realidad
Para la rentabilidad: la rentabilidad real a largo plazo de una cartera global de renta variable ha rondado del 5 al 7 por ciento. Para las grandes acciones estadounidenses en concreto, en torno al 7 por ciento real tras la inflación. Las carteras de bonos rinden del 1 al 3 por ciento real. Una cartera equilibrada de 60 por ciento acciones y 40 por ciento bonos se sitúa cerca del 5 por ciento real en horizontes largos.
Para las aportaciones: sé honesto sobre lo que puedes mantener durante una crisis. Una tasa de aportación que no puedes sostener en una recesión no es realmente tu tasa. Apunta lo bastante bajo como para seguir aportando en años como 2008 o 2020, no solo en años como 2017 o 2024.
Para los años: usa tu horizonte real. Si tienes 30 años y ahorras para jubilarte a los 65, son 35 años. Si ahorras para la entrada de una casa dentro de 5 años, son 5 años, y deberías elegir una hipótesis de rentabilidad mucho más conservadora que el 7 por ciento, porque 5 años es un plazo demasiado corto para que la bolsa sea un motor fiable.
Lo que esta calculadora no recoge
Los impuestos. Las cuentas reales pagan impuestos sobre los dividendos, sobre los reajustes de cartera y sobre los reintegros, según el tipo de cuenta. Usa esta calculadora para ver tu trayectoria bruta y luego aplica el tratamiento fiscal de tu cuenta para obtener una cifra neta más precisa.
Las comisiones. Una comisión anual del 1 por ciento suena pequeña, pero se acumula en tu contra igual que la rentabilidad se acumula a tu favor. A lo largo de 30 años puede restar del 20 al 25 por ciento de tu saldo final. Si tienes algún control sobre las comisiones, redúcelas todo lo posible.
Las rentabilidades variables. Los mercados reales no rinden un 7 por ciento cada año. Rinden un 30 por ciento un año y un menos 25 por ciento al siguiente. La calculadora usa una media, que es la herramienta adecuada para planificar, pero no para predecir ningún año concreto.